HISTORIA MILITAR DE ESPAÑA
Fortificaciones españolas



CASTILLO DE SAN FERNANDO, FIGUERAS (1753 - 1939)

Fortaleza española erigida en el Ampurdán para proteger la frontera catalana de las penetraciones francesas procedentes del Rosellón por el paso de Le Perthus.



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Antecedentes (1659-1752)

Construcción (1753-1766)

Descripción

Historia (1793-1939)

















ANTECEDENTES (1659-1752)

A raiz de la Paz de los Pirineos de 1659, España cedió a Francia, entre otros, los condados del Rosellón y del Conflans, y la frontera entre ambos países se fijó en la cima de los montes más altos de la cordillera pirenaica. Este tratado significó que las fortificaciones realizadas hasta la fecha para proteger el territorio español quedasen en manos francesas, y en particular los castillos de Perthus y Bellegarde, erigidos en la nueva frontera. Por ello, desde fecha tan temprana como 1660 se siente la necesidad de construir una fortaleza en el Ampurdán para proteger Cataluña de eventuales agresiones procedentes de Francia.

Diversos informes de 1660 (carta del marqués de Morata a S.M. del 21 de agosto; informe de don Baltasar de Rojas Pantoja del 6 de septiembre) y 1664 (informe del marqués de Morata de 5 de marzo) informan al rey Felipe IV en este sentido, citándose la plaza de Figueras (a cuatro leguas de Bellegarde) y el sitio de Ostalnou (a dos leguas de Bellegarde, junto al rio Muga). Tras la muerte de Felipe IV el rey Luis XIV rompe la Paz de los Pirineos y ocupa el Franco-Condado.

En 1668 se firma la Paz de Aquisgrán, pero en 1673 se inician de nuevo las hostilidades. Esta vez España acercó tropas a la frontera pirenaica, y de nuevo surgió la necesidad de fortificar el Ampurdán (informe a S.M. del reconocimiento efectuado por el duque de San Germán, capitán general de Cataluña). Esta vez se barajan Figueras, villa Beltrán, Cabanas, Ostalnovo, Castelló de Ampurias y Perelada. El rey Carlos II decidió no acometer obras nuevas, pero ante la insistencia de San Germán, finalmente autorizó fortificar Perelada en un decreto de 10 de enero de 1674. Las obras no se iniciaron; las tropas españolas entraron en el Rosellón en 1674, pero se vieron obligadas a retroceder al año siguiente ante el acoso del enemigo, que invadió el Ampurdán en 1675 y llegó hasta las murallas de Gerona. Sin embargo, el acoso de los migueletes catalanes obligó a los franceses a repasar de nuevo la frontera. La Paz de Nimega puso fin al conflicto en 1678.



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En 1679 se propuso de nuevo a Carlos II fortificar el Ampurdán (mejorar las existentes en Rosas y fortificar Perelada o Vilabeltrán); pero el capitán general de Cataluña, duque de Bournomville, se mostró partidario de hacer obras tan solo en Rosas.

En 1692 de nuevo los franceses invadieron Cataluña por el Ampudán, ocupando Rosas, Gerona, Hostalrich y Barcelona (1697), plazas que Luis XIV devolvió a Carlos II tras la firma de la Paz de Riswick.

Durante la Guerra de Sucesión la región de Cataluña tomó partido por el archiduque Carlos, por lo que las tropas francesas de Felipe V se vieron obligadas a hacer incursiones en la zona, hasta que tomaron Figueras en 1709 y Gerona en 1711. En 1712, mientras se negociaba la paz de Utrech, las tropas del archiduque trataron de capturar Rosas y Gerona; pero el valor de sus defensores y la presencia de las tropas francesas de duque de Berwich lo impidieron.

En 1719, con ocasión de la guerra de la Cuadruple Alianza, un ejército francés invadió de nuevo el Ampurdán tratando de tomar la plaza de Rosas.

Finalmente, fue durante el pacífico reinado de Felipe VI cuando vió la luz el proyecto de fortificar la plaza de Figueras para proteger el Ampurdán, gracias a la iniciativa del marqués de la Ensenada, reformador de la marina y ejército del rey español.



CONSTRUCCIÓN (1753-1766)

El 16 de mayo de 1752 el marqués de la Mina, capitán general de Cataluña, dirigió un oficio al mariscal de campo don Juan Martín Zermeño, comandante general del Cuerpo de Ingenieros, ordenándole una misión secreta consistente en elegir un terreno donde edificar una plaza que detenga al enemigo desde Francia por el Rosellón y el Perthus y le obligue a formalizar un ataque formal o a dejar un numeroso contingente de fuerzas en caso de que desee bloquearla. El marqués añadió que la plaza debería contener cinco batallones de infantería y tres escuadrones de caballería. Este oficio, que se conserva en el Archivo General Militar del Instituto de Historia y Cultura Militar del Ejército de Tierra, debe considerarse como el origen del fuerte de San Fernando de Figueras.

El mariscal Zermeño realizó un reconocimiento y elevó su informe el 3 de octubre de 1752, en el que, tras citar sus conclusiones sobre varios lugares de Alfar, Perelada, Rosas, Cadaqués, el puerto de la Selva, Palamós, Hostalrich y Figueras, se inclinó por la montaña de los Capuchinos de Figueras como lugar donde construir la citada fortaleza. Tras recibir el informe, el marqués de la Mina decidió la construcción en la citada montaña de los Capuchinos de Figueras. Esta decisión puso de manifiesto las diferencias de criterio que sobre el particular existían desde hacía un siglo, y dividió al Cuerpo de Ingenieros, puesto que el prestigioso Ingeniero don Pedro de Lucuze, director de la Real Academia Militar de Matemáticas y Fortificación de Barcelona era de otra opinión. De hecho había realizado un reconocimiento anterior al de Zermeño en 1751, recomendando poner "en pie de defensa" Rosas y Palamós, así como la construcción de otros fuertes en diferentes puntos, pues no se le ocultaban los peligros de que la plaza de Figueras permaneciera aislada. Sin embargo, una real orden aprobando el proyecto y la ejecución de la obra zanjó la discusión.



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Los franceses protestaron aduciendo que el Tratado de Utrech impedía fortificar a menos de tres leguas de la frontera; pero las mediciones efectuadas demostraron que la montaña de los Capuchinos se hallaba a tres leguas y media de la frontera, por lo que las obras del castillo siguieron adelante.

El proyecto inicial del ingeniero Zermeño tiene fecha del 14 de abril de 1753, y no tenía en cuenta los edificios interiores de la plaza ni las cisternas. Seguidamente se procedió a la compra de los terrenos y derribo del convento de los Capuchinos. El 3 de mayo se inició la tala de los olivos plantados en la zona de la explanación; el 4 de septiembre se iniciaron las obras y el 13 de diciembre se puso la primera piedra. Las primeras obras del castillo siguieron en 1754 bajo la dirección del mariscal Zermeño, el empuje del marqués de la Mina y el decidido apoyo del marqués de la Ensenada.

En 1759 murió el rey Fernando VI, y el rey Carlos III continuó con la obra. El 20 de junio de 1760 el mariscal Zermeño elaboró un informe sobre el estado de las obras, en el que se observa el avanzado estado de los recintos exterior e interior del castillo, y de que aún no se había iniciado la construcción de los edificios interiores. Al poco tiempo Zermeño fue destinado a Barcelona y sustituido en la construcción del castillo por el ingeniero don Juan Cavallero.



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En 1766 el castillo de San Fernando fue inaugurado. Se habían gastado 30 millones de reales y aún faltaban edificaciones interiores y obras accesorias. Las obras continuaron hasta 1792. En ellas participaron los siguientes ingenieros:

  • Zoyenshend, que se hizo cargo de las obras en 1782.
  • Antonio Saliquet, que diseñó el arsenal.
  • Tomás Sedeño, que proyectó la panadería.
  • un tal Leamur, francés, especialista en obras hidráulicas, que intervino en el proyecto del acueducto que trae el agua desde Llers.
  • Jorge Sicre; López Sopeña; Agustín Bueno; Narciso Codina.




DESCRIPCIÓN

El castillo de San Fernando consiste en un recinto interior de planta pentagonal irregular formado por seis baluartes unidos por sus correspondientes cortinas (de 146, 146, 117,117,106 y 106 metros de longitud):



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El recinto exterior está formado por tres hornabeques con revellín, cuatro revellines y dos contraguardias:

Un camino cubierto de 3.120 metros con sus correspondientes plazas de armas rodea al recinto exterior. Entre el recinto exterior y el interior existe un amplio foso; la altura de los baluartes y cortinas es de 13 metros sobre el foso. La superficie total ocupada es de 32 hectáreas y 36 áreas.

Otras obras que resaltan en el castillo de San Fernando son las siguientes:





HISTORIA (1793-1939)

  • Guerra contra la República francesa (1793-95): Tras el éxito inicial del general Ricardos en la campaña de 1793, en 1794 el ejército francés invadió el Ampurdán y obligó al ejército español a retirarse. El 17 de noviembre se libró la batalla de Figueras, en la que las tropas españolas acabaron huyendo derrotadas a Gerona. El 21 de noviembre el ejército francés intentó cerrar el cerco sobre el castillo de Figueras, cuyo comandante era el brigadier don Andrés Torres.

    Inexplicablemente, la guarnición del castillo de Figueras capituló el 27 por la noche sin presentar resistencia, saliendo del castillo el 28 por la mañana y siendo conducida a Francia en calidad de prisioneros. Tras la Paz de Basilea regresaron a España y se les formó un proceso. 43 encausados fueron los procesados en el consejo de guerra que se formó el 8 de abril de 1796. Carlos IV aprobó la sentencia el 4 de enero de 1799, en la que impuso la pena de muerte al brigadier Torres, cuya vida fue perdonada por el rey y condenado a destierro de por vida.

  • Guerra de la Independencia (1808-1813): A primeros de 1808 los franceses entraron sus tropas por el Ampurdán, iniciando la invasión pacífica del ejército napoleónico. El 2 de abril un batallón francés se quedó en la plaza de Figueras, y su jefe, el coronel Piat, se apoderó del castillo con una estratagema. Los ampurdeneses trataron de recuperar el castillo, pero el intento se frustró definitivamente cuando el general Reille entró con una división de 7.000 hombres. Figueras quedó convertida en una plaza de apoyo al ejército francés. En ella fue encarcelado el general Álvarez de Castro, el defensor de Gerona, en cuyas caballerizas falleció el 22 de enero de 1810.

    En 1810 hubo dos intentos fallidos de recuperar el castillo (27 de agosto y en diciembre), pero fueron descubiertos por los franceses y abortados. Finalmente, se tomó por sorpresa la noche del 10 al 11 de abril de 1811 con la pérdida de un muerto y dos heridos españoles frente a 31 muertos, 25 heridos y 1600 prisioneros franceses. Enseguida franceses y españoles iniciaron la lucha por recuperar o retener el castillo. El 2 de mayo los franceses tenían 10.000 soldados cercando la fortaleza e impidieron que los españoles lograran levantar el cerco. El sitio duró hasta el 16 de agosto, fecha en la que el general Martínez, falto de víveres para seguir la resistencia, hizo una salida con sus 4.000 hombres tratando de romper el cerco y abandonar el castillo. Pero fue rechazado por el franceses y obligado a refugiarse de nuevo en él. El general Martínez finalmente capituló ante la falta de víveres y el hambre el 19 de agosto. Los franceses volvieron a apoderarse del castillo.

    El 8 de diciembre de 1813 se firmó un tratado de paz entre Napoleón y Fernando VII. Enseguida se inició la retirada de los ejércitos franceses, de forma que el 10 de marzo el mariscal Suchet se refugió en el castillo con las últimas tropas francesas de la región. El 23 de marzo el rey Fernando VII pasó por Figueras procedente de su encierro en Valencay, y descansó un día en ella. En abril abdicó Napoleón y fue encerrado en la isla de Elba. A los pocos días el mariscal Suchet se dispuso a abandonar España, siendo el castillo de San Fernando de Figueras el último en ser desalojado, cosa que hicieron los franceses a últimos de mayo. El 27 del mismo mes las tropas españolas entraron en el castillo.

  • Cien Mil hijos de San Luis (1823): En el año 1823 la guarnición del castillo se reforzó y se puso al mando del coronel Santos San Miguel, partidario de los constitucionalistas. El 18 de abril el duque de Angulema invadió España con un ejército francés y el respaldo de las naciones europeas. El 24 de abril el rey Fernando VII, obligado por las Cortes refugiadas en Sevilla, declaró la guerra a Francia. El 22 de abril el mariscal Montcey, al frente del ejército francés que invadió España por el Ampurdán, llegó frente a Figueras e intimó la rendición del castillo, que decició resistir. Se inició así un bloqueo que finalizó el 26 de septiembre, tras cinco meses de bloqueo, nueve dias después de la derrota en el combate de Llers (17 de septiembre) de una columna de socorro enviada con víveres al mando del coronel Fernández. El 29 de septiembre las tropas aliadas entraron en el castillo.

  • Mayoría de edad de la reina Isabel II (1843): El 8 de junio de 1843 se levantaron tropas en Cataluña para forzar el fin de la minoría de edad de la reina Isabel II. El general Prim consigue, tras diversas negociaciones, aplazar los ánimos de los sublevados y logra que se reunan en Figueras para capitular. Pero una vez en la plaza, los sublevados persistieron en su actitud y forzaron al general Prim a iniciar un nuevo bloqueo al castillo. El 17 de noviembre el general Prim declara traidores a los sublevados. Finalmente, los rebeldes capitularon el 10 de enero de 1844. El dia 13 el castillo quedó ocupado, se enarboló la enseña nacional y se disparó una salva de 21 cañonazos.

  • Guerra civil española (1936-1939): El 1 de febrero de 1939, en medio de la riada de refugiados que se dirigen a Francia, se reunieron en las caballerizas del castillo de San Fernando la últimas Cortes de la República. Asistieron 62 diputados, y en ellas dió su último discurso el presidente del gobierno, Negrín.

    El 8 de febrero tuvo lugar la última acción militar de la retirada republicana: la voladura del castillo de San Fernando. El destrozo fue el siguiente:

    • Desaparición de la cortina entre los baluartes de San Dalmacio y San Narciso.

    • Desaparición de la monumental puerta de entrada al castillo.

    • Desaparición de parte de los baluartes de San Dalmacio y San Narciso.

    • Desaparición del almacén de pólvora de San Narciso.

    • Desaparición de la parte sur de los edificios del arsenal y la panadería.

    • Desaparición de la cuadras situadas entre los baluartes de Santiago y Santa Tecla y los alojamientos situados en el piso superior.

    • Desaparición del edificio del hospital, que estaba inconcluso.

    • Conmoción general en toda la parte este del castillo, en especial de los terraplenes situados sobre las casamatas de alojamiento.

    Desde entonces el castillo ha sufrido una serie de reformas y restauraciones para devolverle el antiguo esplendor.




FUENTES:

  • Carlos Díaz Capmany. El castillo de San Fernando de Figueras. Su historia. Generalitat de Catalunya. Barcelona, 2000.

  • Carlos Díaz Capmany. La fortaleza de San Fernando de Figueres. Revista "Castillos de España". Número 127/128 (noviembre-diciembre 2002). Pág. 4-10.

  • Juan Carrillo de Albornoz. Historia del Arma. Imprenta de la Academia de Ingenieros. Hoyo de Manzanares, 2002.

  • Fortalezas catalanas de la Ilustración. Catálogo de la exposición efectuada con motivo del 250 aniversario de los castillos de Montjuich de Barcelona y San Fernando de Figueras. Barcelona, 2003.

  • La ciencia y la técnica militar en el siglo XVIII. Ministerio de Defensa. Ediciones del Umbral. 2003.

  • Juan Carrillo de Albornoz. Los directores de la Real Academia de Matemáticas de Barcelona. Memorial de Ingenieros núm. 69. (Madrid, diciembre de 2003)