Proyecto para la reparación de las salinas y castillo de Araya, fechado en noviembre de 1777.

Archivo General Militar de Madrid (AGMM), caja 6920, signatura 5-3-10-11.

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(Este documento ha sido transcrito por el coronel de Ingenieros (R) don Carlos Zamorano, que gentilmente nos lo ha cedido.)

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Relación del Castillo de Araya, y su Salina próxima con las reflexiones sobre el Proyecto de su reparación.

El Castillo de Araya por ir bien expresado en el Plano y Perfil, lo existente y lo arruinado, no hago explicación particular de ello, pues con su vista quedará impuesto cuales (¿) queda más a fondo, que lo puede manifestar la más bien hablada, y expresiva Relación.

Dominación próxima no tiene, muy remota sí, y por esto no digna de otra mención que la representación del Plano.

Sus costas laterales no ofrecen reparo digno de consideración relativo al arte Militar, pues la dirección de ellas que expresa el Plano, su poca altura, y el sondeo que expresan sus números, dan a conocer cuanto se puede decir en a este Ramo.

La Salina inmediata tan abundante se ha creído inagotable (porque se cortaba en ella como los sillares en las canteras y a los dos días se encontraban aquellas cavidades llenas de sal, ya coagulada, y formada, siendo juntamente de una extensión dilatadísima el suelo que producía este mineral) es la que se halla inundada por el Mar, a causa de la broca o brecha que abrió en ella un temporal el año de mil setecientos veinte y cinco, y queriendo restablecerla a su antiguo ser, creo se conseguiría cerrando dicha boca, en la forma y método que sigue.

Delante de ella hay un bajo, que forma una ceja casi circular (como expresa el Plano) causada tal vez por el flujo, y reflujo del Mar a la Salina, y me parece sería acertado formar sobre esta barra, una cerca de dos hiladas de estacas, rellenando el seno o cavidad intermedia con escollera o Piedra suelta, de que hay abundancia allí inmediato, y alguna fajina entrelazada a las estacas, e interpoladas con los galápagos o escollera cuya figura, y tamaños manifiestan el Plano, y Perfil.

Hecho esto respeto a no ser el Mar en esta parte propenso a temporales ni de considerable violencia en su movimiento (por lo circundada que está de las costas de la Tierra Firme e Islas próximas) puede ser se consiguiese detener la comunicación absolutamente del Mar con la Salina, porque se embarcan en allí Arenas con el movimiento natural del Mar; pero por lo menos se conseguiría sin duda, evitar el movimiento veloz de las aguas, cuya rapidez arrastra, y roba las arenas del fondo que sin esta causa se detendrían, y unirían así las que echase el Mar con sus olas por cima de la dicha escollera, como las que condujesen las lluvias, haciendo cada vez menor el fondo de dicha boca, cuya profundidad va expresada en el Perfil de su álveo.

Pero para mayor seguridad, así de su existencia y fin principal, como par precaver los daños que traería otro temporal, me parece acertado, en el bajo que forma la boca en la parte interior (manifestada en el Plano y Perfil) formar otra escollera o muelle de cuatro hilada de estacas distantes entre sí dos varas (en las dos hiladas interiores deben ir muy unidas las estacas, y en las exteriores no tanto) rellenando las dos cavidades o senos laterales de escollera como antes se ha dicho, y el intermedio de hormigón, formado de caliza (que pueden tomar de las ruinas del castillo) que pisonadas, humedecidas, y revueltas con cal viva se formaría un hormigón que unido por el pisón con el suelo de dicha Salina impediría enteramente la filtración, y sería perdurable y sólido según las razones siguientes.

Respecto a estar entre dos hiladas de estacas unidas, dicho hormigón, y además el espesor de la escolleras laterales, con fajinas enlazadas a las estacas de las hiladas exteriores, quedaba dicho hormigón libre de disiparse por el movimiento del agua que de ningún modo le puede alcanzar.

Echándole por cima una Torta de mezcla fina, y embutiéndole unos galápagos, o piedras proporcionadas quedaba libre de la disipación que podían causar las lluvias, u otros accidentes.

Las Estacas (siendo éstos los parajes más proporcionados por su inmediación, y poca profundidad) no serían del mayor costo.

El construir un Muro de espesos, y solidez competente en la garganta de dicha boca, lo contemplo del excesivo gasto, muy opuesto a padecer quebrantos, y nada a propósito el proponerlo.

El construir en esta parte otro formado de estacas grandes solamente, o sea de estacas con dos muescas cada una, y una tabla intermedia, embutidos sus cantos en dichas muescas, alternando una tabla, y una estaca, tampoco lo encuentro conveniente, porque lo miro prolijo, costoso, y de poca subsistencia por la calidad de este Terreno o fondo de dicho cantil.

Lo que no sucede con estas escolleras que por su fragilidad, y naturaleza, son propias a divertir el movimiento de las aguas e impedir sin violencia la filtración, son también propias a detener las arenas traídas por el movimiento de las aguas del Mar, y de las lluvias, formando gruesos bancos, y siendo justamente de poco costo, y mucha permanencia, son también de poca entidad los reparos que pueden ocurrir.

Cómputo prudencial de los Materiales y Gastos imprevistos que pueden ocurrir en la construcción del citado proyecto.

En la construcción de las zarpas o escolleras entrarán diez mil y seiscientas estacas en bruto de cuatro a seis pulgadas de diámetro en sus cabezas, y ocho varas de largo las tres cuartas partes, y la restante, de seis para cerca de las orillas u la parte de escolleras en seco, cuyo coste no puedo arreglar por carecer de las noticias que pueden flanquear sobre este asunto los inteligentes en el corte Maderas.

Los Jornales que contemplo precisos para clavar las estacas, acarrear la escollera, fajina, caliza, colocar arena, son treinta mil, a 3 reales.

Las fanegas de cal que juzgo precisas doce mil, a 2 reales fanega.

Los gastos imprevistos, Jornales de sobre estantes estará de cinco a seis mil pesos.

Nota:

Que en la escollera de afuera, se arreglan a seis estacas por vara de longitud, y en la otra a seis también en las dos hiladas exteriores, y a ocho en las interiores.

Es conforme a mi sentir, y cuanto en este asunto alcanzo: Cumaná y Noviembre de 1777.
Francisco Hurtado Pino (firmado)